José SagarnagaComenzó el segundo mes del proyecto Santuario, siento una gran evolución en el grupo desde que iniciamos, entre todos hemos logrado una concatenación bastante buena y manejar un alto nivel energético.
Desde que empecé con este nuevo entrenamiento he ido tratando de percibir los cambios que ha habido en mi cuerpo y me he topado con algunas sorpresas:
Mis tensiones. Desde que empecé a inmiscuirme en el ámbito teatral una de mis debilidades considero que ha sido el trabajo con mi cuerpo. En el calentamiento he descubierto en qué partes de mi cuerpo hay tensiones y por qué tengo esas limitaciones. Por lo general están en mis brazos, hombros y pecho. Día a día busco ir eliminando esas tensiones, abrir esos canales para tener un mejor control de la única herramienta que tiene el actor: su cuerpo.
Mi voz. En contraparte con mi expresión corporal, pienso que mi fuerte actoral es la potencia de mi voz, y gracias a esto me he enfocado mucho a experimentar con ella durante el calentamiento vocal, a buscar sonidos nuevos cada vez, a tratar de apoyarme mejor cada vez más en la parte más baja de mi estómago y mandarla a los resonadores que no acostumbro usar. Inclusive hace poco me sorprendí al darme cuenta que ya inconscientemente respiro inflando la parte baja del estómago en mis actividades cotidianas.
Durante este mes de trabajo se me pidió realizar un sonido para una escena, el cuál creí llevarlo por buen camino el primer día que lo realicé, sin embargo para el segundo día no podía recordar cómo hacerlo, lo cual realmente me frustró. Comencé a buscarlo repitiendo el sonido superficialmente una y otra vez, sin ningún resultado. Raúl me dijo algo como “debes de confiar más en recordar el impulso que en tratar de recordar el sonido”, aunque en ese momento creí entender sus palabras fue hasta unos días después, fuera de ensayo, cuando realmente recordé el impulso que tenía aquel día y pude volver a encontrar el camino por donde trabajar ese sonido. Más que igualar lo que logré la primera vez para trabajar sobre eso, recordé lo que estaba queriendo transmitir a partir de mi voz y una vez que lo tuve presente, ahora era cuestión de concientizar de dónde viene ese impulso, cómo estoy colocado físicamente y cómo influye eso en la salida del aire y por consiguiente en el sonido producido.
Desde que empecé con este nuevo entrenamiento he ido tratando de percibir los cambios que ha habido en mi cuerpo y me he topado con algunas sorpresas:
Mis tensiones. Desde que empecé a inmiscuirme en el ámbito teatral una de mis debilidades considero que ha sido el trabajo con mi cuerpo. En el calentamiento he descubierto en qué partes de mi cuerpo hay tensiones y por qué tengo esas limitaciones. Por lo general están en mis brazos, hombros y pecho. Día a día busco ir eliminando esas tensiones, abrir esos canales para tener un mejor control de la única herramienta que tiene el actor: su cuerpo.
Mi voz. En contraparte con mi expresión corporal, pienso que mi fuerte actoral es la potencia de mi voz, y gracias a esto me he enfocado mucho a experimentar con ella durante el calentamiento vocal, a buscar sonidos nuevos cada vez, a tratar de apoyarme mejor cada vez más en la parte más baja de mi estómago y mandarla a los resonadores que no acostumbro usar. Inclusive hace poco me sorprendí al darme cuenta que ya inconscientemente respiro inflando la parte baja del estómago en mis actividades cotidianas.
Durante este mes de trabajo se me pidió realizar un sonido para una escena, el cuál creí llevarlo por buen camino el primer día que lo realicé, sin embargo para el segundo día no podía recordar cómo hacerlo, lo cual realmente me frustró. Comencé a buscarlo repitiendo el sonido superficialmente una y otra vez, sin ningún resultado. Raúl me dijo algo como “debes de confiar más en recordar el impulso que en tratar de recordar el sonido”, aunque en ese momento creí entender sus palabras fue hasta unos días después, fuera de ensayo, cuando realmente recordé el impulso que tenía aquel día y pude volver a encontrar el camino por donde trabajar ese sonido. Más que igualar lo que logré la primera vez para trabajar sobre eso, recordé lo que estaba queriendo transmitir a partir de mi voz y una vez que lo tuve presente, ahora era cuestión de concientizar de dónde viene ese impulso, cómo estoy colocado físicamente y cómo influye eso en la salida del aire y por consiguiente en el sonido producido.
